Ante la pregunta de si un hombre puede despedir a su mujer, Jesús remite a sus interlocutores a la escena de la creación: « ¿No habéis leído que el Creador, desde el comienzo, los hizo varón y hembra? » (Mt 19, 4) Esto refuerza la idea de que todo lo concerniente a la relación entre el hombre y la mujer debe resolverse según el plan que Dios tenía para el hombre y la mujer cuando los creó.

En el libro del Génesis leemos: « Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó » (Gn 1, 27). El texto añade que el creador admiraba su obra día tras día. Cuando se trata del sol, los animales, etc., el texto dice: « y vio Dios que estaba bien » (Gn 1, 10, 21, etc.). Sin embargo, cuando se trata del hombre y la mujer, la afirmación es diferente: « Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien » (Gn 1, 31).

Todo lo que Dios ha creado es bueno [1]. En particular, el hombre y la mujer fueron creados muy buenos. En consecuencia, los órganos sexuales presentes en el cuerpo de todo hombre y mujer, y el placer que pueden proporcionar, son muy buenos por naturaleza. Fueron queridos por Dios, que los creó así y los dio como don a cada persona. Sin embargo, todo don de Dios es sagrado, precioso, bello, pero frágil, y puede volverse contra el propio hombre si no se cuida o si no se usa con sabiduría.

 

Nota : 

[1] El mal no viene de Dios, sino de la libertad que tiene el hombre de hacer o no la voluntad de Dios, el bien o el mal... El mal y el pecado entraron en el mundo por la desobediencia de Adán y Eva.


Autor : Padre Kizito NIKIEMA, sacerdote de la archidiócesis de Uagadugú (Burkina Faso).
Traducción: Hermana Viviane COMPAORE.


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