¿Qué significa la expresión « una sola carne »? Leemos en san Pablo: « ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? Y ¿había de tomar yo los miembros de Cristo para hacerlos miembros de prostituta? ¡De ningún modo! ¿O no sabéis que quien se une a la prostituta se hace un solo cuerpo con ella? Pues está dicho: Los dos se harán una sola carne » (1 Co 6, 15-16). Así que "formar una sola carne" tiene una connotación sexual.
Desde que el hombre y la mujer son creados, Jesús afirma claramente que el divorcio está prohibido: « ¿No habéis leído que el Creador, desde el comienzo, los hizo varón y hembra, y que dijo: "Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne?" De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió no lo separe el hombre » (Mt 19, 4-6).
En esta interpelación, se pueden destacar los siguientes puntos:
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el hombre deja a su familia de origen (su padre y su madre) para fundar una nueva familia;
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se pide al hombre que se apegue a su mujer (singular). No se trata de estar unido a otro hombre (varón) o a varias mujeres (poligamia);
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no se trata aquí de concubinato, de un vínculo puramente humano, ya que se dice que es Dios quien los ha unido: ¡se trata de una comunión de vida en MATRIMONIO!
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el divorcio no está permitido en este matrimonio: ni el hombre ni su mujer, y mucho menos otras personas, tienen derecho a separar la unión sagrada del matrimonio;
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los dos forman en adelante una sola carne.
Por tanto, está claro que, según la voluntad de Dios, « formar una sola carne » es una facultad que Dios ha destinado exclusivamente a los esposos, para su propio bien y para coronar y fortalecer su amor. Mediante este acto, también pueden cooperar con Dios para dar a luz a nuevos seres humanos, creados a imagen y semejanza de Dios. Por eso hablamos de « procreación ».
« En consecuencia, la sexualidad, mediante la cual el hombre y la mujer se dan uno a otro con los actos propios y exclusivos de los esposos, no es algo puramente biológico, sino que afecta al núcleo íntimo de la persona humana en cuanto tal. Ella se realiza de modo verdaderamente humano, solamente cuando es parte integral del amor con el que el hombre y la mujer se comprometen totalmente entre sí hasta la muerte. La donación física total sería un engaño si no fuese signo y fruto de una donación en la que está presente toda la persona, incluso en su dimensión temporal; si la persona se reservase algo o la posibilidad de decidir de otra manera en orden al futuro, ya no se donaría totalmente. […] El único "lugar" que hace posible esta donación total es el matrimonio, es decir, el pacto de amor conyugal o elección consciente y libre, con la que el hombre y la mujer aceptan la comunidad íntima de vida y amor, querida por Dios mismo, que sólo bajo esta luz manifiesta su verdadero significado » [1].
Nota :
[1] Juan Pablo II, Exhortación apostólica Familiaris consortio sobre la misión de la familia cristiana en el mundo actual, n°11.
Autor : Padre Kizito NIKIEMA, sacerdote de la archidiócesis de Uagadugú (Burkina Faso).
Traducción: Hermana Viviane COMPAORE.
- Este artículo está tomado de su libro: Mi cuerpo y el amor: La Buena Nueva sobre la sexualidad
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